Recepción del artículo: 17-01-2024 | Aceptación del artículo: 18-05-2024 | Publicación del artículo: 13-08-2024
Acompañamiento psicosocial en pandemia: tensiones teórico-prácticas de un dispositivo universitario
Psychosocial accompaniment in pandemic: theoretical and practical tensions of a university device.
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Universidad de Valparaíso, Chile |
Universidad de Valparaíso, Chile |
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RESUMEN |
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Palabras clave Apoyo psicosocial, agente comunitario, pandemia.
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Debido al aumento de contagios por COVID-19 y el endurecimiento de las medidas sanitarias en Chile, diferentes problemáticas sociales se agravaron y afectaron fuertemente la calidad de vida de los grupos más vulnerables. Bajo este contexto, el Dispositivo de apoyo comunitario a distancia Parque El Litre, de la Universidad de Valparaíso, surge como iniciativa para entregar acompañamiento psicosocial a niños, niñas y adolescentes, con alto riesgo psicosocial, del Programa de Acompañamiento Psicosocial del Ministerio de Salud de Chile, dentro de la comuna de Valparaíso. Sin embargo, esta propuesta de acción se vio afectada por diferentes aspectos, como la imposibilidad de realizar encuentros presenciales y colectivos, el choque de expectativas y diferencias de enfoque entre el dispositivo y el Programa de Acompañamiento Psicosocial y las condiciones sociosanitarias que afectaron al quehacer de los agentes comunitarios. Por ello, se realizaron entrevistas individuales y encuestas a los principales actores del dispositivo, con el fin de conocer la experiencia durante su despliegue en la emergencia, discutir las tensiones teórico prácticas sobre la intervención psicosocial en clave individual y el rol del agente comunitario, y presentar una propuesta de trabajo para superar las dificultades de la emergencia sociosanitaria y el panorama post-pandemia.
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ABSTRACT |
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Keywords psychosocial support, community agent, pandemic. |
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Due to the increase of COVID-19 infections and the tightening of sanitary measures in Chile, different social problems worsened and strongly affected the quality of life of the most vulnerable groups. In this context, the Parque El Litre Remote Community Support Device, of the University of Valparaíso, arises as an initiative to provide psyshosocial support to children and adolescents at high psychosocial risk, of the Psychosocial Support Program of the Ministry of Health of Chile, within the commune of Valparaíso. However, this action proposal was affected by out face-to-face and collective meetings, the clash of expectations and differences in approach between the device and the Psychosocial Accompaniment Program and the socio-sanitary conditions that affected the work of community agents. Therefore, individual interviews and surveys were conducted with the main actors of the device, in order to learn about the experience during its deployment in the emergency, discuss the theoretical and practical tensions on psychosocial intervention in individual key and the role of the community agent, and present a work proposal to overcome the difficulties of the socio-health emergency and the post-pandemic scenario.
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Citar como: Pérez-Uribe, D. y Berroeta, H. (2024). Acompañamiento psicosocial en pandemia: tensiones teórico-prácticas de un dispositivo universitario. Revista Iberoamericana ConCiencia, 9(2), 29-44. https://doi.org/10.70298/ConCiencia.9-2.3
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Agradecimiento: ANID FORTALECIMIENTO DE PROGRAMAS DE DOCTORADO CONVOCATORIA 2022 Folio 86220041
Introducción
En Chile, asociado a las medidas de confinamiento y cuidados sanitarios para disminuir los contagios del virus COVID, se agravaron diferentes problemáticas sociales, como las brechas salariales entre estratos económicos, el acceso a la educación, el hacinamiento y cuidados sanitarios, lo que precarizó a los grupos más vulnerables y de alto riesgo psicosocial (Rodríguez-Bailón, 2020). Ante estas condiciones económicas y sociales en el país, el Estado no logra generar medidas planificadas para subsanar estos efectos, principalmente por las lógicas neoliberales que orientan las decisiones gubernamentales y la ineficiencia del mercado para suplir las necesidades de toda la población, marcada por una profunda inequidad social (Antognini & Trebilcock, 2021). En el contexto local, la ciudad de Valparaíso fue muy afectada por la pandemia y el aumento de personas infectadas, lo que provocó que entrara en una cuarentena por 123 días, restringiendo la movilidad de la población local, la imposibilidad al encuentro y reuniones sociales y la dificultad para el acceso a servicios y prestaciones sociales para enfrentar este panorama de incertidumbre.
En este contexto, surge el Dispositivo de apoyo comunitario Parque El Litre, a cargo de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Valparaíso, y emplazado en Parque El Litre, para ofrecer apoyo social a los habitantes de la ciudad puerto. Mediante la colaboración con el Programa de Acompañamiento Psicosocial a niños, niñas y adolescentes con alto riesgo psicosocial (PAP), del Ministerio de Salud, se prestó apoyo en temas educativos y socioemocionales a 13 usuarios y usuarias, de 11 años a 18 años, que se encontraban cursando educación básica y media.
El dispositivo se caracteriza por utilizar un enfoque de acompañamiento psicosocial individual y realizar visitas con duplas de estudiantes en práctica de psicología comunitaria, quienes toman el rol de agentes comunitarios para desarrollar encuentros y diálogos reflexivos para afrontar las adversidades de la pandemia. Los principales apoyos se enfocaron en reducir el estrés y efectos del aislamiento físico/emocional, además de entregar herramientas educativas y vocacionales a niños, niñas y adolescentes, por medio de videollamadas, a través de Zoom, Meet y Whatsapp.
Sin embargo, durante la implementación del dispositivo con sus participantes y las coordinaciones con los profesionales del PAP, se generaron una serie de tensiones sobre el quehacer en el acompañamiento psicosocial en línea y la figura del agente comunitario, al tener que lidiar con un panorama que imposibilita los encuentros colectivos y las intervenciones presenciales, la incertidumbre de la pandemia, el poco tiempo en que se logró montar el dispositivo y la inexperiencia de las personas que trabajaron en éste.
En función de estos antecedentes, en este trabajo presentamos el análisis del desempeño del Dispositivo de apoyo comunitario Parque El Litre, durante los años 2020 y 2021, desde la perspectiva de diferentes actores que participaron en la propuesta, con la finalidad de identificar y discutir tensiones teórico-metodológicos en torno al modo de intervención desde lo psicosocial individual-telemático, el quehacer de los agentes comunitarios y su rol de acompañantes, y las adaptaciones realizadas por el contexto de pandemia, que sirven como aprendizaje para el proceso de acomodación y reencuadre de una estrategia como el Dispositivo. A partir de este análisis proponemos ejes de intervención conceptuales, para discutir y redefinir el rol de los agentes comunitarios, que permita reorientar una intervención psicosocial de clave individual a una grupal.
La intervención individual desde una mirada psicosocial.
La perspectiva psicosocial surge de la tensión dialéctica entre individuo-sociedad, psíquico-social, subjetivo-objetivo, que son aspectos estudiados desde el psicoanálisis, la sociología y la teoría de las representaciones sociales. Según González Rey (2013), lo psicosocial es una mirada para comprender la relación continua entre la persona y la sociedad, que da cuenta de un constante vínculo que configura y reconfigura el yo-otro, es decir, que la estructura social influye y se influye de los individuos, quienes tienen posibilidad de acción y transformación (Giddens, 2001). Retomando a González Rey (2013), la subjetividad emana de la relación entre lo individual y social, como instancia en la que se forma y configura la psiquis humana, más allá de un simple espejo de la sociedad/cultura y el modo de interacción y recursos internos de la persona, sino que resulta en la articulación de la experiencia subjetiva que posee cada persona en el marco de una estructura objetiva. Martin-Baró (1988), un adelantado a su época da cuenta que la experiencia de represión y crisis políticas afectan las individualidades, de modo que esta interacción produce subjetividades oprimidas y dominadas, deprimidas y desempoderadas, lo que él denominó Trauma Psicosocial.
La intervención individual ha sido el modo de acción de la política pública chilena post dictadura, caracterizada por un modo de intervención que ubica los problemas sociales y las estrategias de afrontamiento desde un abordaje individual dirigido, planificado y definido por expertos (conocido como habilitación de competencias) (Berroeta, 2011). No obstante lo anterior, es posible transformar este enfoque de intervención individual hacia una mirada psicosocial orientada a fines superiores, como la liberación y la autonomía de los sujetos para el control de sus condiciones de vida, a partir de los planteamientos de Prilleltensky (2008), quien nos plantea su noción de Validez Psicopolítica como un modelo de valoración sobre el papel que juega el poder en el bienestar, opresión y liberación en los dominios individual-relacional-colectivo y nos lleve a tomar conciencia sobre el rol y fin que buscan las intervenciones psicosociales para lograr procesos de bienestar, opresión o liberación. Es a partir de la Validez Transformacional que se busca comprender el potencial que poseen las intervenciones desde un dominio individual que se oriente al bienestar (Prilleltensky, 2008) para lograr acciones psicosociales sin perder de vista los condicionantes sociales, los recursos comunitarios y la participación ciudadana para lograr procesos de empoderamiento personal, responsabilidad social y personal, capacidad de poder sobre las aspiraciones individuales para hacer frente a las fuerzas subjetivas y psicológicas que impiden la realización personal.
Acompañamiento psicosocial ¿una alternativa a la psicoterapia?
Al hablar de acompañamiento psicosocial, la literatura se vuelca principalmente a procesos de conflicto armado y guerra, particularmente en Colombia (Arango, 2021; Villa, Milena, Gallego, Arango y Rosso, 2016) y México (Manero, 2018), donde este modo de acompañamiento se ha convertido en una política de reparación.
El concepto en sí tiene un origen médico, una visión individualista del daño (Díaz, 2007, citado en Aguilera, 2013), que concibe el trauma a partir de la definición de categorías diagnósticas, sin incluir efectos psicosociales y culturales, lo que genera efectos como:
la privatización del daño y el aislamiento social de la víctima, lo cual impide una verdadera reparación integral del daño generado por el sometimiento a hechos violentos, en tanto que él mismo [modelo médico] etiqueta, patologiza y responsabiliza a las víctimas del daño sufrido, sin hacer un verdadero abordaje del problema desde una perspectiva del contexto social y político (Aguilera, 2013, p. 72)
El abordaje psicológico de las consecuencias traumáticas en la población de la represión política de las dictaduras, según Manero (2018) fue principalmente un acompañamiento terapéutico orientado a trabajar temáticas como salud mental, acción y participación política, en torno a generar condiciones psicológicas mínimas, que derivó posteriormente en un proceso de acompañamiento psicosocial. Este acompañamiento, según Manero (2018), se distingue de las terapias y psicoterapias convencionales por la influencia de la psicología de la liberación y corrientes críticas, que generaron modelos de intervención con grupos oprimidos que buscan problematizar aspectos como la ideología, la subjetividad y la identidad, en relación con la justicia social y económica. Villa (2016, citado en Arango, 2021) también plantea que los procesos de acompañamiento psicosocial deben romper con la tradición del quehacer en intervención psicológica (clínica e individual), y trascender a modelos que permitan comprender las realidades y experiencias de los otros.
En suma, el fin del acompañamiento psicosocial es promover la transformación de las realidades subjetivas, familiares y locales, responder a afectaciones con consecuencias sociales, como ruptura del vínculo social, ruptura del proyecto de vida, debilitamiento de la acción colectiva, etc. (Arango, 2021).
Figura y rol del agente comunitario
Los agentes comunitarios de salud son las personas que desempeñan el rol de acompañamiento psicosocial con las comunidades y sus integrantes. Esta figura surge con la Conferencia de Alma Atta, en 1978, que definió como prioridad fortalecer la promoción de la salud y prevención de enfermedades, desde el rol de las personas, la familia y las comunidades; reforzar las reformas en salud primaria e insertar procesos de transformación social en salud. Respecto a los agentes comunitarios de salud (ACS), según Lehmnann y Sanders (2007), son aquellos sujetos que provienen de las propias comunidades, tienen los mismos niveles educativos y códigos culturales, lo que permite la aceptación y apropiación del rol por la misma comunidad. Por otro lado, Nelson, Money y Petersen (2016) expanden la perspectiva de procedencia del ACS, al considerarlos como trabajadores de la salud que tienen relaciones de confianza y cercanía con la comunidad en la que trabajan. A través de esta relación, sirven de enlace con los servicios de salud, servicios, sociales y la comunidad para facilitar el acceso a recursos, servicios y prestaciones (Jardim y Lancman, 2009). Nelson, et al. (2016) también refieren que los agentes comunitarios en salud ayudan al desarrollo de capacidades de autocuidado, individual y comunitarios, en actividades como educación sanitaria, asesoramiento y consejerías sobre temas de apoyo social, así también la educación popular para la salud como una principal herramienta, al facilitar y favorecer el empoderamiento de las comunidades y personas en su propia salud (Bornstein, Morel, Pereira y Lopes, 2014; Singh, Cumming y Negin, 2015).
En Chile, la figura del ACS, hasta noviembre de 2016, no tenía una definición oficial validada por instituciones como el Ministerio de Salud (Beamin, 2017), en comparación con Brasil, que implementó el Programa de Agentes Comunitarios de Salud desde el año 1991 (Garabeli y Magosso, 2006). Sin embargo, desde los años 70 y 80 ya existían experiencias similares sobre lo que desarrollan los ACS, muy vinculados al contexto de luchas sociales, procesos de estabilidad política y social en la recuperación de la democracia (Minoletti, Jorquera, Schilling y Astorga, 2016).
En general, el rol que desempeñan los ACS es cumplir funciones desde visitas domiciliarias, higiene ambiental, provisión de agua, primeros auxilios y tratamientos simples, como tratamiento de enfermedades comunes. También actividades de educación para la salud, vigilancia nutricional, salud materna e infantil y planificación familiar (Lehman y Sanders, 2007; Ofosu-Amaah, 1983). Otras funciones son la utilización de instrumentos para diagnóstico demográfico y sociocultural de la comunidad, promoción de acciones de educación para la salud individual y colectiva, estímulo a la participación de la comunidad en políticas públicas en el área de salud (Shubert y Neves da Silva, 2011). Por otro lado, la experiencia en Estados Unidos describe que las funciones se orientan como mediadores culturales entre la comunidad y los sistemas de salud formales, propician mensajes educativos accesibles y adecuados culturalmente a la comunidad sobre salud, brindar consejería y prestación de servicios directos (Brownstein, Hirsch, Rosental y Rush, 2011).
Método
Se utilizó una metodología mixta, a fin de obtener la mayor cantidad de apreciaciones en torno al despliegue del dispositivo en pandemia desde diferentes actores. Desde una aproximación cualitativa, se empleó como principal técnica de producción de datos la entrevista, las que fueron de carácter individual y grupal, con un guion semiestructurado (Seidman, 2013) desde un enfoque narrativo (Merriam, 2009). Debido a los efectos de la pandemia, las entrevistas se realizaron con videollamadas en línea, mediante la plataforma Meet (Stewart y Williams, 2005; Janghorban et al., 2014). Por otro lado, para la perspectiva cuantitativa, se confeccionó una encuesta con 16 reactivos, que incluían escala Likert y respuestas breves, que se enfocó a usuarios/participantes del dispositivo para conocer su experiencia y valoración del apoyo recibido, utilizando la plataforma Google Form para encuestas, compartiendo un link para facilitar el acceso al instrumento.
El muestreo fue intencional y se compone de actores que participaron en la experiencia del dispositivo, como profesionales del programa de salud, usuarios y usuarias del programa y agentes comunitarios del dispositivo. Los criterios de selección para los profesionales fueron haber participado en el dispositivo durante un año y tener un caso en acompañamiento con agentes comunitarios durante el 2021, para los usuarios fue haber participado en el dispositivo durante los años 2020 y primer semestre del 2021 y para los agentes comunitarios que fueran estudiantes universitarios que participaron de los cursos de práctica intermedia en psicología comunitaria de la carrera de psicología de la Universidad de Valparaíso, durante el primer semestre del 2021 y tener aproximación en intervención individual y acompañamiento psicosocial. En total participaron 4 profesionales del programa de acompañamiento psicosocial, 11 usuarios que participaron en el dispositivo, 4 hombres y 7 mujeres, y 4 agentes comunitarios.
Para el análisis de datos cualitativos, se utilizó el análisis temático, según Braun y Clarke (2006), que permite identificar, analizar y reportar patrones (temas) dentro de la información recabada, con el fin de identificar ejes temáticos que permiten generar nuevas explicaciones e interpretaciones en torno la problemática de investigación. Para este análisis se revisaron las entrevistas individuales y grupales realizadas. Para el análisis de datos cuantitativos, se analizaron datos descriptivos de las encuestas realizadas a los usuarios de la muestra correspondiente.
Por último, respecto a las consideraciones éticas, se utilizaron consentimientos informados para las entrevistas individuales y grupales, los cuales fueron leídos en conjunto durante las videollamadas, explicando en qué constaba la participación y cuáles son los objetivos de la investigación.
Resultados
De la revisión de las entrevistas, datos y encuentros realizados con los diferentes actores, se identificaron una serie de discusiones en torno al Dispositivo de apoyo comunitario Parque El Litre y su desarrollo durante la pandemia SARS-COV-2, que se define en el núcleo temático “Transformaciones teórico-prácticas y contextuales en el Dispositivo de apoyo comunitario Parque El Litre”. Este tema central destaca el tránsito del dispositivo por diferentes cambios y tensiones hasta su transformación como prestador de servicios de acompañamiento psicosocial, comenzando como un dispositivo ideado para generar redes de apoyo social con grupos sociales y colectivos de ayuda (como Juntas de Vecinos, agrupaciones solidarias y de apoyo mutuo, etc.) que se veían afectados por la pandemia hasta un dispositivo orientado acompañamiento psicosocial y enlazado con el PAP y sus usuario; producto de las escasas solicitudes de participación y redes levantadas.
Las tensiones consistieron en: (1) cambios en los modelos de acompañamiento individual; (2) la nueva figura del Agente Comunitario (AC); (3) tensiones teórico-prácticas con PAP y (4) tensiones frente al contexto de pandemia.
Figura 1
Mapa temático

Los cambios del dispositivo provienen de los (1) cambios en los modelos de acompañamiento individual, que dio énfasis en un modelo de intervención psicosocial de carácter individual, personalizado y basado en las necesidades y problemáticas de cada participante. De forma novedosa surge (2) la nueva figura del Agente Comunitario (AC), quien adoptaría una serie de características que no se encuentran en la literatura revisada y emergen por el contexto. No obstante, el enfoque de intervención del dispositivo se vio (3) tensionado por la diferencia teórico-práctica frente a su contraparte, el PAP que está centrado en un enfoque de salud familiar y el cumplimiento de indicadores. De igual forma, las (4) tensiones frente al contexto de pandemia provocaron sensaciones diversas, desde las dificultades y rupturas para los procesos de acompañamiento y nuevas formas de relación y vinculación entre AC y participantes en el trabajo comunitario del dispositivo.
Transformaciones teórico-prácticas y contextuales en el Dispositivo de apoyo comunitario Parque El Litre
El desarrollo del dispositivo transitó por dos etapas. Primero inició su surgimiento como una iniciativa de apoyo psicosocial para adultos mayores, niños y adolescentes del sector y establecimiento de redes con dispositivos locales y dirigentes territoriales con el fin de generar un soporte de apoyo social entre diferentes actores para lograr movilizar recursos materiales y simbólicos para superar los efectos de la pandemia (extracto 1). Sin embargo, ante la falta de solicitudes de apoyo y la falta de acceso a contactos en línea, generó una fuerte modificación en el enfoque del dispositivo, pasando en una segunda etapa a centrarse en el apoyo psicosocial y comunitario con niños, niñas y adolescentes que son derivados por el PAP (extracto 2).
Extracto 1: “la iniciativa nace como parte del trabajo que hemos realizado en el parque como un espacio público comunitario por medio de un modelo de gestión participativo, en el que una de las líneas era el desarrollo de un centro comunitario y de colaboración para los vecinos del barrio. El Covid 19 obligó a cerrar el parque y como equipo pensamos en ponernos al servicio de las personas en esta modalidad a distancia que a todos nos sorprendió” (El martutino, 2020)
Extracto 2: primera impresión eeh fue que eeh la idea era super buena, era super buena la idea o sea fue eeh acompañar a los chiquillos y las chiquillas eeh en base a sus propias necesidades, ¿cachai? No era una cuestión venía desde arriba, así como desde una estructura “y esto es lo que deben hacer con las personas” sino que nos daban las alas pa, para poder eh innovar eh utilizar nuestra creatividad y trabajar con un otro totalmente distinto a nosotros, ¿cachai? (Transcripción entrevista agente comunitario Alfredo, Pos. 3)
El proceso de cambio forzado de la misión del dispositivo generó tensiones en la forma de intervenir, principalmente por los temores que emergían frente a un acompañamiento individual por parte de una dupla de agentes comunitarios por medio de videollamadas para evitar el contagio por el COVID-19.
Cambios en los modelos de acompañamiento individual
Como propuesta de acompañamiento psicosocial con niños, niñas y adolescentes, el dispositivo tuvo la característica de funcionar de manera remota, metodología improvisada por el desafío de la pandemia, pero que logró ser novedosa y adaptable según variaba el contexto. En su funcionalidad, el dispositivo se planteó 4 áreas de apoyo social: Educativo, Socioafectivo, Informacional y Vinculación, pero dada las condiciones y dificultades que se enfrentaban, el foco de apoyo en vinculación no logró desarrollarse (extracto 3).
Extracto 3: al principio cuando tú nos presentaste el parque el litre, era enfocado a… ampliar las redes comunitarias por el tema de la pandemia, eso no fue posible, entonces yo creo que por eso ahora se trabaja como se está trabajando con los adolescentes, como que… un poquito más… intervención individual (Transcripción entrevista grupal gestores de caso Programa de acompañamiento Camila, Pos. 6)
El acompañamiento estuvo centrado en el ámbito socioafectivo, con el complemento de los apoyos educativos e informacional, que se caracterizó por una fuerte impronta personalizada según las condiciones y el contexto de cada participante (extracto 4). Esta acción permitió fortalecer los vínculos de confianza entre los agentes comunitarios y los participantes, un mayor manejo de las necesidades de cada persona y sus contextos familiares y cercanos, como también fomentar las habilidades individuales, que se centraron en mejorar la adaptación a la pandemia, establecer relaciones sanas con los círculos íntimos y fortalecer el autoestima y autopercepción (extracto 5).
Extracto 4: (…) lo definiría como un acompañamiento personalizado, super específico eeh y en base de las necesidades de las personas… claro, tampoco es un acompañamiento que se haría con un grupo, de verdad es super personalizado (…) (Transcripción entrevista agente comunitario Jaime, Pos. 30)
Extracto 5: Encuentro que… porque, como comentaba denante, al principio no sabíamos muy bien el camino, pero encuentro que logramos caminar super bien, porque eeh como que entrelazamos tanto eeh estimulación cognitiva, como habilidades para la vida diaria, sobre cómo adecuarse a su contexto (...) todo lo hicimos igual muy personalizado, según sus condiciones y em y eso encuentro que resulto super bien, porque… claro si hicimos como un juego igual, le poníamos un ejemplo con lo que ella nos había contado y esas cosas como que la hacían sentir como más, como más propio todo. (Transcripción entrevista agente comunitario Nora, Pos. 40)
Sin embargo, surgió la tensión entre distinguir el acompañamiento desde lo psicoterapéutico y lo psicosocial, por sus similitudes en el modo de intervenir. En el quehacer de los agentes comunitarios, estos lograron distinguir como característico del quehacer, el establecimiento de un vínculo de confianza y emocional con sus acompañantes, planteando un encuadre de acompañamiento y definiendo cierta frecuencia de encuentros, que fueron aspectos que pueden encontrarse en una intervención psicoterapéutica (extracto 6 y 7); sin embargo, se pudo distinguir el acompañamiento por sus fines psicosociales y no psicologizantes, tal como señala Arango (2021), quien destaca la importancia de este enfoque en los procesos de acompañamiento para incorporar una comprensión cultural, social, relacional de las problemáticas que, en este contexto, se resolvían con los niños, niñas y adolescentes (extracto 7). Otra distinción, que se reconoce en el acompañamiento psicosocial de los agentes comunitarios es el establecimiento de un vínculo horizontal, de mutuo respeto y con un horizonte en común, lo que genera efectos muy distintos ante una atención clínica o psicológica (extracto 8). Al adoptar un enfoque psicosocial en la intervención, este permitió abrir otras formas de interacción, de experimentar el vínculo con los niños y adolescentes e involucrarse en los contextos sociales y culturales de los que provenían, logrando una comprensión más integradora y lúcida frente a sus problemáticas y los efectos en sus vidas, mediados por la desnaturalización y problematización de sus contextos de vida y familiares.
Extracto 6: es difícil hacer como psicología con un enfoque social-comunitario o un enfoque psicosocial cuando tienes que trabajar como en un caso individual po, es como… es como raro, había que hacer esfuerzos de repente para no hacer como… para que esto no fuera terapia, eso fue como un desafío (Transcripción entrevista agente comunitario Alfredo, Pos. 5)
Extracto 7: eso me causaba dudas al principio, porque decía “no se puede hacer comunitaria individualmente”, pero sipo, me di cuenta de que sí se puede hacer comunitaria individualmente, porque eeh claro, una adaptaba como los medios para la usuaria, en un contexto po (…) es muy comunitario lo que se está haciendo, viendo el contexto de la persona eh, trabajando en redes eh, es como muy distinto, como un trabajo clínico, sin estar como etiquetando a las personas con eeh el dsm po, por ejemplo. (Transcripción entrevista agente comunitario Nora, Pos. 50)
Extracto 8: y eso fue lo que destacaron muchísimos mis usuarios que decían que se sentían que eran iguales dentro de esto que se respetaba también el proceso interno y externo de la persona, pero que a veces no era como una sesión psicológica como tal, sino que era un encuentro entre personas que tienen afinidades y que eso hacia como mucho más fácil la vinculación entre ellos. (Transcripción entrevista grupal gestores de caso Programa de acompañamiento Javier, Pos. 45)
Pese a la tensión explicada, la percepción de los niños y adolescentes encuestados sobre las actividades en que participaron destacaron que fueron buenas (18,2%) y muy buenas (81,8%) (n=11), por ser estas llevadas a cabo de forma personalizada y en atención a sus gustos, intereses y pareceres, y adecuadas al contexto y sus tiempos.
La nueva figura del AC
A los Agentes Comunitarios de Salud, según la literatura, se les describe como personas que generan vínculos territoriales entre sus comunidades y los servicios de salud locales, además de estar entrenados en intervenciones sociales y clínicas. Sin embargo, el dispositivo, limitado por el contexto de la pandemia y distanciamiento social, tuvo que generar nuevas prácticas y formas de interacción/relación con las comunidades y sus familias.
Extracto 8: Mmm… diría que flexibilidad, sobre todo, adaptarse porque, para empezar, o sea, las reuniones eran por videollamada o por whatsapp (Transcripción entrevista agente comunitario Jaime, Pos. 17)
Extracto 9: las cosas tecnológicas, como puros elementos ahí tecnológicos como crear… la creatividad fue como super importante ahí eh crear cosas para la estimulación, crear juegos eh crear esto… elementos más didácticos para poder como entrar en el mundo de un niño eh… más que nada eso, fue como… claro adecuarnos al contexto y crear cosas más que nada en el ámbito tecnológico. (Transcripción entrevista agente comunitario Nora, Pos. 20)
Extracto 10: Mmm desde lo que nos mueve, la comunicación eeh desde la comunicación, sin eso no es mucho lo que podemos avanzar, eeh también desde la… y de la mano de eso, desde la creatividad, no sé si mencionarlo como habilidad, pero si es algo que hay que tener y hay que fomentar, cachai? No siempre mantenerse haciendo lo mismo, no todos reaccionamos de la misma manera frente a una misma cosa, eeh por lo cual es un llamado a ser siempre creativo (Transcripción entrevista agente comunitario Alfredo, Pos. 29)
Como primera característica que surgió en los agentes comunitarios fue realizar el acompañamiento psicosocial bajo una modalidad en línea y utilizando canales de comunicación como Whatsapp, Zoom, Google Meet o Discord, donde realizaban visitas y actividades con los participantes (extracto 8). Esto permitió la apertura a nuevos medios de vinculación y familiarización a través de internet, como también la necesidad de adaptar las dinámicas y talleres a las herramientas tecnológicas y plataformas digitales, lo que provocó el desafío de cambiar toda práctica psicosocial hacia esta forma de encuentro y motivó el desarrollo de habilidades como la flexibilidad, la creatividad, la adaptación y la utilización de plataformas en línea para jugar y graficar las reflexiones que surgían, como por ejemplo el uso de la página Mentimeter y encuestas mediante Google Form (extracto 8 y 9).
Extracto 11: De repente nosotros quizás nos cuesta llegar un poco con los adolescentes y ellos tienen muy buena llegada (...), yo creo que también por un tema de edades, que son más cercanos. Entonces ellos, de cierta manera, aparte que trabajan una vez a la semana, eso también, el… donde es más constante el… el tema de… de las sesiones, tienen mayor vínculo con el adolescente (Transcripción entrevista grupal gestores de caso Programa de acompañamiento Kala, Pos. 36)
Extracto 12: comentar que, a las familias, al estar en conocimiento que hay alumnos que pueden ser derivados, los niños eeh se entusiasma porque dicen que emm vienen con toda la actitud fresca frente a una situación a intervenir. (Transcripción entrevista grupal gestores de caso Programa de acompañamiento Nicolle, Pos. 36)
La segunda característica identificada en los agentes comunitarios del dispositivo es que, al ser estudiantes en práctica, con edades que rondaban los 20 y 23 años, y familiarizados con los códigos lingüísticos de los participantes, con sus intereses y gustos, hasta incluso compartirlos, tuvieron mayor adherencia y comprensión de los fenómenos que les ocurrían. La cercanía de edad entre agentes y participantes potenció los encuentros, en comparación con los profesionales del programa (extracto 11), porque lograban interpretar de mejor forma las necesidades y problemáticas de los participantes, comprendían la etapa de vida por la que estaban pasando y la alta frecuencia de los encuentros permitía afianzar vínculos de confianza. Además, este factor facilitó la adherencia de las familias con el dispositivo (extracto 12), ya que se recibía con entusiasmo que “estudiantes universitarios” se pudieran relacionar con sus hijos, tener un primer contacto con los estudios superiores y visualizar un proyecto de vida entorno al ingreso a una universidad. Esto se reflejó en la preocupación de los padres y tutores por la participación de sus hijos en las sesiones, un mayor involucramiento y, en algunos casos, la participación de ellos en las sesiones, lo que permitió el fortalecimiento de los lazos familiares y el reconocimiento de los cambios favorables en los hijos participantes del dispositivo.
Estos aspectos también fueron compartidos por los participantes, quienes reconocieron que se sintieron cómodos (18,2%) y muy cómodos (81,8%) sus respectivas duplas de agentes comunitarios (n=11), de modo que nos permite explicar que la cercanía de edad, el conocimiento y uso de códigos lingüísticos, gustos e intereses similares permiten fortalecer el vínculo y favorecer la confianza.
Extracto 13: (…) entonces es como un acompañamiento, ya que ese es como el rol principal que uno ejerce, como de acompañar y de entregar quizás esas herramientas, esos recursos para que la persona se pueda desarrollar individual y socialmente, es como en ambos entornos porque si mejoras como de individual también mejoras tu desarrollo con otras personas, es como de típica frase de que para querer a otros tienes que quererte a ti mismo o a ti misma (Transcripción entrevista agente comunitario Jaime, Pos. 25)
Extracto 14: (…) uno era como una herramienta para el empoderamiento de la persona, del otro, ¿cachai? Tu llegas con tu mochilita y dices “esto es lo que tenemos para ud, tome lo que quiera y esto también le puede servir” y después abandonas ese camino y dejas que la persona siga su propio trayecto, es como… no sé cómo llamarlo… sería como un vendedor viajero, es como un vendedor viajero y vas con tus cosas, ofreces, la persona toma lo que quiera tomar, le recomiendas que pueda tomar otras cosas más y después la persona sigue su camino, con lo que sacó de tu mochila y tú te vas con tu mochila a otro lado (Transcripción entrevista agente comunitario Alfredo, Pos. 41)
Una última característica es la esencia de la intervención psicosocial de los agentes comunitarios, que fue definida como generadoras de diálogos críticos y problematizadores sobre los contextos de vida de los participantes, que se desarrolló por la entrega de habilidades sociales y personales (extracto 13), el fomento de búsqueda de recursos y apoyo social, el empoderamiento individual para cambiar sus condiciones de vida y responder a sus problemáticas (extracto 14), sin perder de vista el contexto, los recursos disponibles y medios para lograr el cambio, enmarcado en acciones participativas, donde la otra persona también modificaba lo que le interesaba conversar, reflexionar, proponer actividades y decidir sobre las acciones que se desarrollaban. Este modo de generar el acompañamiento psicosocial, por parte de los agentes comunitarios, nos permite pensar en el potencial que tienen los agentes para movilizar y desarrollar procesos de reflexibilidad sobre las condiciones de vida y conciencia sobre los efectos de la sociedad en la subjetividad en niños, niñas y adolescentes con alto riesgo psicosocial y analizar el poder desde el empoderamiento individual y precipitar el poder político para incidir sobre sus contextos locales, como la familia, la escuela, grupo de pares, etc.
Tensiones teórico prácticos con PAP
Dentro de las relaciones institucionales entre el dispositivo y el PAP, se presentaron tensiones relacionadas en el quehacer teórico y práctico en la forma de comprender y hacer el acompañamiento psicosocial.
Extracto 15: qué es la intervención psicosocial, desde el despliegue del programa de acompañamiento qué es lo psicosocial…
K: Nosotros igual… como el programa lo dice, somos un acompañamiento psicosocial, pero nosotros estamos enfocados a nivel de salud familiar, entonces nuestra intervención no es solo con el usuario… si nuestro usuario tiene a la familia, que haya adulto mayor o los papás, nosotros tenemos que reforzar, en ese sentido, como a la adherencia a los dispositivos a los que el niño pertenece y enfocarnos a nuestro plan de acompañamiento a las necesidades del área de salud (Transcripción entrevista grupal gestores de caso Programa de acompañamiento Kala, Pos. 17-18)
Extracto 16: [Sobre la intervención psicosocial] entonces como que debe ser situado, así como ya, esta persona, de tal edad, con tal contexto, con tales familiares, que en este momento está pasando por este proceso y a partir de esos datos que tenemos de esa persona ahí tenemos que empezar a actuar y ahí tenemos que determinar cómo se hace el acompañamiento, y yo creo que tiene que ser como con métodos que tú sepas que puedan resultar, también los métodos siempre también situados, así como quizás no hacer el mismo tipo de actividad, enfoque o planificación (Transcripción entrevista agente comunitario Jaime, Pos. 31)
Las tensiones teóricas entre el dispositivo y el PAP se focalizaron en la forma de comprender y hacer el acompañamiento psicosocial. Por un lado, las directrices del programa se centran en un enfoque de salud familiar (extracto 15), un acompañamiento con los niños y adolescentes junto a sus familias, pero toda la acción se debe centrar en la adherencia y participación del núcleo familiar con el sistema de salud para acceder a prestaciones y servicios. Según Minoletti et al. (2016), el acompañamiento del programa tiene dos características: se hace en la comunidad, donde los NNAJ y sus familias se encuentran y tiene el fin que les agentes comunitarios acompañen a NNAJ y familias en el uso de los centros de APS, programas sociales y recursos de su comunidad. Estas acciones pueden tener como orientación el mejoramiento de las condiciones de vida y acceso a servicios públicos de salud, pero no moviliza la acción hacia el cambio social, el fortalecimiento de las comunidades y sus integrantes, ni dar cuenta de otros factores que inciden en las necesidades o problemáticas, como por ejemplo factores económicos, sociales, culturales y políticos.
Por otro lado, el dispositivo tiene la libertad de adoptar otro enfoque y orientaciones prácticas (extracto 16), que le permiten llevar a cabo acciones crítico-reflexivas respecto a las mismas problemáticas, generando líneas de apoyo desde lo simbólico y material para cambiar las condiciones de vida, desde el empoderando individual y búsqueda de recursos desde la comunidad, la familia y la misma persona.
Extracto 17: la mayor dificultad que pude observar en términos del trabajo realizado este semestre fue la entrega de los reportes semanales que teníamos que tener, al menos los estudiantes hacia mí… específicamente de un caso, en el que hasta la fecha de hoy no he recibido todos los reportes, creo que me quedaron debiendo cuatro o cinco reportes yyyy eso igual dificulta mucho el proceso de trabajo que he podido realizar con el usuario… (Transcripción entrevista grupal gestores de caso Programa de acompañamiento Javier, Pos. 28)
Extracto 18: un caso puntual también me… me envió unos reportes… el chico que estaba… Manuel eeeh pero estaban un poco… débiles en cuanto a lo que era eeh el desarrollo del informe, entonces yo lo comente en una reunión que tuvimos y él fortaleció ese aspecto y me envió como un informe fueron mucho mejores y que estaban más… eeh mayor desarrollado, con mayor información de lo que había hecho (Transcripción entrevista grupal gestores de caso Programa de acompañamiento Nicolle, Pos. 29)
Extracto 19: más allá de saber que igualmente estamos trabajando con estudiantes en práctica, quienes son los eeh monitores, en este caso que están participando como los profesionales a cargo de los usuarios que derivamos (Transcripción entrevista grupal gestores de caso Programa de acompañamiento Camila, Pos. 9)
Otra tensión entre el dispositivo y el PAP, hace referencia al desacuerdo por las expectativas que desarrollaron los profesionales del programa frente al quehacer del dispositivo y sus agentes comunitarios. A partir de la discusión sobre el enfoque de salud familiar del programa, se espera que los agentes respondan a este modelo, pero sin visualizar el propio enfoque que posee el dispositivo y su modelo de intervención, más vinculada a una perspectiva psicosocial. De modo que, al no adscribirse bajo el paradigma del programa ni a sus líneas de acción, no se les puede calificar como agentes comunitarios, sino como “monitores” (extracto 19).
Otra expectativa que levantó tensión fue el tiempo de entrega y la cantidad de información de los reportes que necesitaban los profesionales de los agentes comunitarios. Dado que la pandemia había imposibilitado de los profesionales para hacer las visitas domiciliarias y lograr cumplir con los informes e información de las familias, los agentes comunitarios se volvieron el soporte de esta tarea al tener mayor contacto con los niños y adolescentes y sus familias. Este desequilibrio, en la necesidad de obtener la mayor cantidad de información sobre las familias sin visitarlas, provocó tensiones en los profesionales y una alta dependencia a los reportes, lo que generaba malestar ante las demoras en las entregas y la poca densidad que ésta pudiera contener (extracto 17 y 18). Por esto, se da cuenta de una posición de poder de los profesionales sobre los agentes comunitarios del dispositivo, se recalca que son estudiantes en práctica, en un proceso final de formación, y que no estaban insertos dentro de las redes del mismo sistema de salud y del territorio, por lo que no estarían cumpliendo con la definición de un agente comunitario como señala el manual del programa de acompañamiento psicosocial (Minoletti et al., 2016).
Tensiones frente al contexto de pandemia
Por último, la pandemia per se fue un gran obstáculo y generó todas las modificaciones con las que surgió el dispositivo, como el acompañamiento en línea. Sin embargo, fue necesario considerar otros aspectos que afectaron el desempeño del dispositivo y los agentes comunitarios; que fueron barreras complejas a superar.
Extracto 20: para mí las interacciones sociales se pierden, se pierden de forma online, entonces igual me costó, me costó eeh me costó de partida porque tenía que estar en cámara, me sentía super observada, era muy diferente, era… no sé, raro. (Transcripción entrevista agente comunitario Tania, Pos. 57)
Extracto 21: Eeh hacerlo presencial [el dispositivo], encuentro que eso cambiaría mucho, nos daría muchas más opciones que hacer cosas eeh el poder, quizás, tener instancias grupales, tanto supervisor, como otros niños del dispositivo, no sé, juntarlos por edad, por ejemplo, ee porque pueden estar viviendo procesos en conjunto, que les pueden servir po, y eso igual seria como muy psicosocial comunitario, encuentro yo (…) y claro, trabajar con dinámicas y cosas más... en la presencialidad cambia. (Transcripción entrevista agente comunitario Nora, Pos. 63-64).
Pese a que el contexto de pandemia permitió desarrollar habilidades en entornos digitales, como la creatividad, uso de redes sociales y canales de comunicación en línea desde el hogar (extractos 8, 9 y 10), el acompañamiento psicosocial telemático no estaba enriquecido por el contacto personal y disposición de los cuerpos en un espacio y lugar, lo que provocó la pérdida de la dimensión humana-realidad que se nutre por el uso y disposición del cuerpo, la vinculación de la experiencia en un espacio/lugar y la posibilidad de involucrar a los participantes en el encuentro con otros (extracto 20). De modo que, continuar desde una modalidad en línea es insostenible en el tiempo y no lograría tener el efecto de la experiencia, emocionalidad, involucramiento y factor “otro” que permite el desarrollo de una subjetividad compartida entre participantes con similar edad, contextos o problemáticas, que permita sobrellevar los efectos de la pandemia desde otro punto de vista, desde la colectividad y comunidad.
Respecto a los participantes del dispositivo, aunque expresan que la modalidad en línea les acomodó para los encuentros con los agentes comunitarios, señalaron que les habría gustado haber otra modalidad para los encuentros (81,8%), haciendo mención a la modalidad presencial para realizar actividades y juegos lúdicos, encuentros grupales, paseos, talleres y reforzamientos educativos en materias complejas. Precisamente, esto último refuerza el análisis en torno a la potencia que tiene el encuentro persona-persona en el acompañamiento psicosocial (extracto 21).
Extracto 22: que en lo personal no era como el método [en línea] (...) de repente se me iba toda la conexión, y también nos pasaba durante las reuniones, entonces había que adaptarse no más, había que aperrar con eso. (Transcripción entrevista agente comunitario Jaime, Pos 43-44).
Extracto 23: un obstáculo al final en el contexto online es que… las condiciones, por ejemplo, para nuestra acompañante no eran las mejores, partiendo por el internet que se caía en casi todas nuestras reuniones, y ahí teníamos que volver a retomar, y claro, de nosotras no era problema eso, sino que se cortaba como el hilo… (Transcripción entrevista agente comunitario Nora, Pos. 32)
Extracto 24: Eh yo creo que la principal es el tema online, (...) de partida a mí me costaba y al niño mucho, mucho, se desconcentraba, si le llegaba un mensaje lo contestaba, mandaba un audio en plena reunión eeh de repente que la tía no sé qué y se iba 10 minutos y nosotros ahí esperándolo, entonces el tema del online yo creo que fue lo que más me costó (Transcripción entrevista agente comunitario Tania, Pos. 25-26)
De igual forma, el factor pandemia y encuentros telemáticos provocaron limitaciones y rupturas en los procesos de acompañamiento, como por ejemplo en el tiempo para generar el acompañamiento y lograr abarcar las temáticas identificadas en los levantamientos de información, porque no logran desarrollarse por completo. Este factor también se puede explicar por los problemas de los servicios de internet y señal débil de las compañías telefónicas (extracto 22 y 23), lo que afectaba con constantes caídas en las conexiones de videollamada que cortaban las sesiones y se debía cambiar a otra plataforma de comunicación. Por otro lado, al realizarse el acompañamiento en casa (extracto 24), se presentaban distractores durante los encuentros entre participantes y acompañantes, como, por ejemplo, personas alrededor que se cruzaban en las videollamadas, la facilidad de acceso a videojuegos, a la televisión y las llamadas telefónica externas, los que provocaban situaciones incómodas y también reducían el tiempo de las sesiones.
Extracto 25: Otra cosa que todavía estoy disfrutando es la confianza que nos tiene el [Nombre de acompañado], volviendo al tema del muchacho, que no sé, nos siente como cercanos y como se puede apoyar en nosotros (...). Es bacán que te sigan considerando, que te sigan viendo también poco una figura de apoyo es bacan, algo hicimos bien. (Transcripción entrevista agente comunitario Alfredo, Pos. 31-33).
Sin embargo, pese a las limitaciones que se encontraron, la importancia y efecto que tuvo el acompañamiento llevó a que algunos participantes continuarán contactándose con sus duplas, fruto de la confianza desarrollada, el apoyo recibido y experiencia vivida (extracto 25). Los agentes comunitarios mantuvieron su contacto y continuaron entregando espacios de conversación y apoyo en actividades académicas, siendo la expresión máxima de la metáfora del involucramiento como un modelo de acompañamiento psicosocial, como lo señala Martínez (2014), para pensar una nueva forma de relación entre profesionales y participantes y generar nuevos mecanismos que potencien el acompañamiento en modalidad presencial.
Discusión
A partir de los resultados obtenidos y del objetivo planteado, tras analizar el desempeño del Dispositivo de apoyo comunitario Parque El Litre durante la pandemia, es posible desarrollar cuatro reflexiones de la experiencia del dispositivo en el acompañamiento entre agentes comunitarios y participantes.
Tal como sugiere Villa (2018, citado en Arango, 2021), al adoptar el enfoque psicosocial en un modelo de acompañamiento, se logra desarrollar una articulación crítica entre las variables psíquicas, colectivas, contextuales y políticas que afectan a las personas y comunidades. Los valores de la empatía, la confianza, la participación, la perspectiva de género y la solidaridad (Montero, 2004), permiten potenciar el desarrollo de subjetividades críticas y promover agentes transformadores sobre sus entornos inmediatos, como el caso de los participantes del dispositivo con sus familia, pares y amistades, la escuela y los servicios de salud.
Esta concepción de lo psicosocial va más allá del enfoque tradicional de la psicología y de la intervención psicosocial centrada en lo individual propio de la política social. El enfoque clínico, que se centra únicamente en el psiquismo y en el individuo, desvincula a la persona de su relación con la sociedad y sus dimensiones políticas, económicas, ideológicas y culturales (Villa, Londoño y Barrera, 2015; Villa, 2016; Aguilera, 2013; Arango, 2021). Por tanto, en este tipo de dispositivos es esencial distinguir entre el acompañamiento desde una perspectiva psicoterapéutica y una perspectiva psicosocial para evitar caer en la trampa de la visión puramente individualista y, en su lugar, generar una comprensión contextual amplia sobre cómo la sociedad y los sistemas de poder afectan las necesidades tanto individuales como colectivas. Esto permite tomar medidas adecuadas y contextualmente relevantes para cada persona o grupo.
Por otro lado, al superar los modelos de intervención de las políticas sociales, tal como se identificó en el PAP con la urgencia de los profesionales por los reportes y el abordaje de determinadas necesidades detectadas por ellos para cubrir objetivos y metas que la política pública designa como vulnerable (Berroeta, 2011), se logra el desarrollo de intervenciones con una visión participativa y guiada por las propias necesidades y aspiraciones de las personas, utilizando metodologías adaptadas a cada contexto y situación. Esta forma de concepción del dispositivo, según Moreno y Molina (2018), se aleja de la tradición de los dispositivos de intervención social de tipo gubernamental, orientados al control social. Por el contrario, se abre el espectro del dispositivo para promover agendas alternativas que permitan el agenciamiento y emergencia de la diversidad, apertura de los lazos sociales y el desarrollo de nuevos procesos de subjetivación.
Para el caso de los agentes comunitarios del dispositivo y su posicionamiento desde una mirada psicosocial, se abrió una nueva línea de despliegue del rol de agente comunitario, modificando la misma denominación de “agente comunitario de salud” y sus características exclusivas en salud (Lehman y Sanders, 2007; Ofosu-Amaah, 1983; Shubert y Neves da Silva, 2011), transitando a un rol activo, social y no asistencialista, a través de acompañamientos situados a los contextos de los participantes, a sus propias necesidades y definición de objetivos en conjunto. Este modo de intervención de los agentes comunitarios nos permite reconocer el potencial del modo de acompañar desde el encuentro del saber de los afectados y de los expertos, el favorecer la emergencia de soluciones singulares y aspirar a la reivindicación de la autonomía de los sujetos (Prilleltensky, 2008; Moreno y Molina, 2018).
Conclusiones
La pandemia y las características del contexto fueron el marco en que se desarrolló el dispositivo, por ende, fue trascendental articular los modos de intervención y los canales de comunicación, con el fin de atender a las necesidades y problemáticas que estaba provocando en las comunidades. Esto llevó a adoptar la modalidad telemática y la virtualidad como una nueva estrategia de intervención social. Sin embargo, la imposibilidad de encontrarse, la ausencia del cuerpo y las condiciones de incertidumbre y miedo al contagio desarticularon un componente fundamental de la intervención que repercutió en el logro de los objetivos propuestos.
Por ello, más que concluir el trabajo, se presentan dos líneas orientadoras para favorecer espacios post-pandémicos que velen por el bienestar de niñeces y adolescentes, en clave de un dispositivo universitario. La primera es de los Agente Comunitarios, quienes, siguiendo las cinco dimensiones de la Psicología Comunitaria propuesto por Montero (2008), deben adoptar un posicionamiento ontológico, que reconozca a los niños, niñas y adolescentes como actores sociales, con capacidades diversas y miradas distintas de la realidad, son quienes mejor conocen y vivencian las problemáticas o necesidades que les afectan y su capacidad de generar nuevas historias y aspiraciones. Frente a esto, adoptar una mirada epistemológica que vele por la construcción de la relación entre agentes comunitarios y participantes a partir del conocimiento de niños y adolescentes, en sus intereses y proyecciones, confluyendo con el conocimiento de los agentes, en su calidad de profesionales. Por otro lado, anteponer metodologías que faciliten el diálogo entre el conocimiento experto y saber de los participantes para generar un acompañamiento con incidencia en el contexto histórico, social, cultural, económico que se está viviendo, con especial acento en la etapa de vida que estén atravesando cada participante, por ello es que se el modelo de Investigación Acción Participativa (IAP) (Montenegro, 2004) es una vía para canalizar los procesos de acompañamiento. Por último, el posicionamiento ético político del agente comunitario es velar por el reconocimiento del otro como un sujeto desde su singularidad, reconociendo su diversidad, integrando la diferencia y agencia sobre la intervención, de modo que, al fortalecer su carácter de diferencia, inclusión y acción, se establece la emergencia de la expresión del saber popular y la construcción de la realidad. A partir de este reconocimiento, surgen los sujetos políticos, empoderados de su rol como ciudadanos, con la emergencia de una conciencia crítica sobre las desigualdades y desarrollo de la participación como medio para promover el bienestar y la socialización de las necesidades.
La segunda línea, denominada como Dispositivo, hace referencia a una serie de características que debería considerar y adoptar un dispositivo orientado al acompañamiento psicosocial con niños, niñas y adolescentes en contexto post-pandémico. Primero y esencial es recurrir a un espacio físico y velar por el encuentro cara a cara, pensado en superar las condiciones de la pandemia y sus efectos en la población. Este cambio desde un origen virtual a un acompañamiento en un espacio presencial permite incorporar la dimensión física en el acompañamiento y potenciar experiencias colectivas de integración de otros participantes. Como claves interesantes a trabajar, en una propuesta de dispositivo, es enfocarse en el acompañamiento de habilidades sociales y socialización con pares, el desarrollo de habilidades socioemocionales, la resolución de conflictos y el desarrollo de nuevos “horizontes de expectativas” y “espacios de experiencia”, conceptos elaborados por Koselleck (1993) desde la disciplina de la historia, y que nos permite comprender que, para aspirar al cambio social, es necesarios involucrar una reflexión sobre el marco de experiencias que se vivencian en determinado tiempo histórico y cómo su influencia determina ciertas aspiraciones y deseos a futuro, de modo que el dispositivo busque generar nuevas experiencias y contenidos que condicionen diferentes historias posibles, liberadoras y enriquecedoras para los participantes, por ejemplo desde la participación barrial y comunitaria, entrar en contacto con otras realidades, compartir experiencias y soluciones a problemáticas comunes, sentidas y compartidas.
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